jueves, 11 de octubre de 2012

Los de en medio

Los de en Medio

Contra la dimisión de los ciudadanos

Gloria Palma

El jueves 13 ocupó las primeras páginas de los diarios una foto que, desde mi óptica ciudadana, se me figuró un velorio. Los gobernadores y el líder del PAN, Gustavo Madero posaban y aplaudían alrededor del presidente electo del PRI, Enrique Peña Nieto quien, uniformado con los demás en traje gris oscuro, tenía el brazo izquierdo cruzado sobre el pecho y el pulgar hacia arriba.
No fue una sorpresa. Desde hace años se había bautizado esta alianza como PRIAN pero ahora, después de una de las elecciones más cuestionadas en México, me causó una sensación de duelo. Ya lo decía el periodista Alberto Olvera: “La clase política busca oxígeno en sus pactos intra-élite, mientras la sociedad civil reacciona todavía con debilidad y sin rumbo claro”.
Yo –lo escribo con pena- estoy en terapia postelectoral. Vi de cerca como nunca a miles de ciudadanos –que a lo lejos fueron millones- luchar, sin filiación e incluso ni militancia partidista, por la legitimidad democrática; y veo ahora a cientos seguir sin claudicar ante el déficit democrático. En el libro recién editado Política para Apolíticos, contra la dimisión de los ciudadanos, varios investigadores del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona comparten la convicción de que “una democracia de calidad requiere la adhesión activa –y no solo resignada- de quienes son sus protagonistas principales: los ciudadanos”.
Di con ese libro mientras buscaba bibliografía para la materia Comunicación y Política que me fue asignada por el Colegio de Comunicación y Periodismo. Ya había encontrado varios textos, de rigor, pero muchos enfocados a los medios de comunicación como canales o altavoces de políticos –ya sea para condicionarlos o porque operan bajo su tutela- y no como acceso de los ciudadanos a la política. La función del periodismo, después de todo, es social aunque los medios de comunicación y también los partidos sean ahora más que nada “negocios”; igual que corporaciones e incluso monopolios que dirigen a consumidores y no a electores –en el más amplio sentido de la palabra-.
En fin, que en el capítulo de este libro “¿Hay diferencias entre los partidos políticos?”, leí una explicación sencilla a la foto de los hombres de gris: “… Es evidente que los partidos no pueden discrepar en todo. Es aceptable que puedan y deban compartir determinados valores, tradiciones e incluso políticas. Si no existe ningún punto de contacto, si no hay ningún acuerdo mínimo, no estaríamos en un contexto de disputa democrática y nos acercaríamos al conflicto civil. ¿Pero qué ocurre si el acuerdo interpartidista no se limita a las cuestiones básicas sino que se extiende a muchas de las políticas sociales, fiscales y económicas que, sin tener la relevancia de las primeras son muchos más próximas y más directamente sentidas por los ciudadanos?
La convergencia política y la homogeneidad formal insinúan una conclusión demoledora en términos democráticos: inducen a sospechar que medidas parecidas adoptadas por gobiernos diferentes no son realmente decididas por ellos, sino que son dictadas e impuestas por fuerzas externas ante las cuales los gobiernos se manifiestan impotentes. Figuran entre ellas los lobbies tradicionales, los sedicentes mercados en materia económica y financiera o las instituciones supranacionales (como la UE, el FMI y el Banco Mundial). En términos esquemáticos, la llamada globalización socava soberanías, desdibuja fronteras y, finalmente, debilita la imagen de autoridad de los gobiernos”.
Aún así lucían sonrientes los panistas aplaudiendo al, también sonriente, presidente electo priista. Estaban complacidos al anticipar la aprobación –entre otros acuerdos- de la reforma laboral.
¿Se debe sacrificar la democracia para “salir” de la crisis económica?, me preguntaba igual que los autores del libro que, al menos, sí respondieron: “En las democracias occidentales parece haber llegado a su fin la tregua entre capitalismo y democracia que se firmó después de la Segunda Guerra Mundial y que se prolongó hasta la década de los 90 del siglo pasado. El resultado de esta tregua se había traducido en la aceptación de una “economía social de mercado” combinada con un repertorio de derechos sociales garantizados por el “estado de bienestar”. (Ahora) predomina la idea de que uno de los factores determinantes del fracaso económico de las democracias occidentales ha sido precisamente un “exceso de política” o, más exactamente, de “política democrática”.
Según esta interpretación, la política adecuada para superar la crisis tendría que dar marcha atrás a los acentos democratizadores; es decir, liberar de regulación pública al sector empresarial, recortar derechos y prestaciones sociales, disminuir la protección por contrato a los trabajadores asalariados, etc. Y todo, mientras las instituciones del estado se van también des-democratizando pues sus atribuciones se alejan así de la intervención ciudadana y se ponen en manos de autoridades no electivas (tribunales, agencias independientes, bancos centrales, etc.)…
Así se va constatando, dicen los autores, “que el Estado no es ya el ámbito de decisión eficiente porque ha sido desbordado por relaciones económicas, tecnológicas y culturales que tienen un alcance supraestatal. Han de ser, por tanto, organismos supraestatales los que adopten las resoluciones (UE, G-20, Banco Mundial, FMI, OMC) aunque estos organismos se alejen todavía más de una razonable intervención ciudadana y presenten déficits notorios de legitimidad democrática. Y cuanto más poder adquieren, mayor des-democratización experimenta la política. Desde esta perspectiva, sólo sería posible “salir de la crisis” reduciendo o eliminando las dosis de democracia que trabajosamente habían incorporado los sistemas políticos estatales. En términos más crudos”, concluyen, “habría que cerrar definitivamente el paréntesis democrático del que se habían beneficiado algunos países avanzados entre 1945 y 1975”.
El panorama parece desolador pero, como en toda crisis, tiene una alternativa que requiere, exclusivamente, de la adhesión activa -y no sólo resignada- de los ciudadanos. Esa alternativa ya está siendo práctica en varias ciudades del mundo -principalmente de Europa- y en algunas comunidades de México mediante redes civiles y productivas que superan la individualización y la división jerárquica del trabajo. Así, la misma ciudadanía ha puesto en marcha la construcción de una economía sostenible, solidaria y descentralizada; incluso con monedas locales y bancos de rendimiento social. Y no es que hayan descubierto un nuevo orden; simplemente están retornando, como los sabios, al origen…

Subido por Santos Gabriel Us Aké, reportero del periódico Por Esto! Quintana Roo y estudiante del Colegio de Ciencias de la Comunicación y Periodismo (CCYP) de Cancún (antes Instituto de Estudios Superiores de la Comunicación).

martes, 27 de marzo de 2012

Atlante en problemas

Atlante rumbo al descenso

Por Santos Gabriel Us Aké

Atlante jugó bien frente a Pachuca, pero no basta ser bueno en fútbol, sino excelente porque los pases se tienen que concretar a la hora de estar frente a la portería del rival, y de no ser así se acumulan las fallas y finalmente se corre el riesgo de descender a segunda división.
El sábado pasado el Atlante visitó al Pachuca, en donde cayó 3-2, producto de un emotivo choque de técnicas, estrategias, experiencias y fuerza física, como debe ser un partido abierto, para el gusto del aficionado que acude al estadio a ver goles y a su equipo de casa ganar.
Algunos medios de comunicación calificaron el partido como “emotivo” y “un partidazo”, en donde se lució el argentino y ahora tuzo Mauro Emiliano Cejas con tres dianas, pero para el Atlante no fue motivo de fiesta porque demostró su incapacidad a la hora de perforar la red rival.
Y lo importante de este encuentro fue que el aficionado salió ganando porque los equipos no saltaron a la cancha para especular o cerrarse, sino a jugarse el todo por el todo, o casi todo, porque en este caso al Atlante le faltó dar más de sí en los momentos claves.
Así debe seguir jugando el Atlante, armar bien las jugadas, de esto no hay queja, pero en donde le falta hacer más es cuando el jugador está frente a la portería, deben tener presente que será necesario más inteligencia a la hora de anotar, incluso siendo visitantes, porque en este encuentro demostró su fala de contundencia fuera de casa.
A los Potros hay que exigirles más, tienen que ganarse a la afición quintanarroense, la cual todavía no tiene identidad futbolística, porque cada quien apoya a su equipo de otro estado, según de donde sea originario y todavía no acepta del todo al conjunto de casa.
Los número son claros, los Tuzos del Pachuca han acumulado 18 puntos y están decididos a entrar a la clasificación, en cambio el Atlante a duras penas tiene 11 puntos y arrastran seis partidos sin ganar, lo que es una verdadera pena y un pesado bloque de concreto.
Solo que ante esta derrota hay que reconocer que el equipo de Quintana Roo cayó con honor y con la frente en alto, porque murió en la raya, e incluso con las excelentes jugadas fabricadas merecía llevarse la victoria, la cual nunca llegó.
Sin embargo le faltó contundencia, le faltó mayor inteligencia a la hora de concretar y coronar los goles que ya venían fabricados desde la media cancha, por eso en el futbol no basta jugar bien, sino anotar el gol y superar al contrario.
La pésima actuación del árbitro Marco Rodríguez y el buen ataque del Pachuca impidieron que el Atlante tuviera un mejor movimiento, pero esto no debe ser pretexto. El silbante pitó de manera muy estricta, extremista, sin embargo bueno o malo con la ocarina, las jugadas hay que concretarlas en goles, no hay de otra.
Los locales también pudieron anotar más, pues en el minuto 16 tuvieron otra oportunidad que desaprovecharon, cuando Jorge Hernández perdió un balón en zona de seguridad y Jaime Javier Ayoví ingresó al área con el balón controlado pero el portero Armando Navarrete fue oportuno en el achique y desvió la pelota a tiro de esquina.
Los Potros están heridos de muerte y para salvarse tienen que reaccionar a tiempo, porque de lo contrario este partido en el Estadio Hidalgo será el inicio de la debacle, para dolor y decepción de la poca fanaticada quintanarroense que intenta seguirlos.
Y esa oportunidad de empate para el 2-2 e ir al descanso con más calma, lo desperdició Juan Muñoz a pesar de que estaba frente a la portería y con un portero vencido, con un inmejorable pase de Francisco “Kikín” Fonseca.
Esas jugadas prefabricadas no son para tirar el balón a la tribuna, son para demostrar la contundencia de un Atlante ganador, fuerte en la cancha, pero demostró todo lo contrario, un equipo con poca efectividad y errático a la hora de anotar.
Entonces esta falta de definición, cuando la mesa ya se encuentra servida para el gol, en caso de continuar y no corregirse, terminará por llevar al Atlante al abismo, o lo que es lo mismo, el descenso, o en el mejor de los casos uno de los últimos sitios en la tabla de posiciones.
Es mejor pensar que para el Atlante viene lo peor, de acuerdo a nuestra mentalidad en el Caribe cada vez que amenaza un huracán, para enseguida tomar no buenas, sino excelentes previsiones para enfrentar un enemigo que ya tenemos enfrente, en este caso el descenso.

Alicia Villarreal niega candidatura a diputada federal.

"¡Noooo!, no sé quién hizo eso, eso es mentira", dijo la cantante grupera Alicia Villarreal al arribar al aeropuerto internacional de Cancún este martes, con relación a la postulación del Partido del Trabajo (PT) para la diputación federal por Monterrey.
Ella vino a Cancún para cantar durante la noche del martes en el Carnaval de Cancún, acompañada por su esposo Cruz Martínez.