Atlante rumbo al descenso
Por Santos Gabriel Us Aké
Atlante jugó bien frente a Pachuca, pero no basta ser bueno en fútbol, sino excelente porque los pases se tienen que concretar a la hora de estar frente a la portería del rival, y de no ser así se acumulan las fallas y finalmente se corre el riesgo de descender a segunda división.
El sábado pasado el Atlante visitó al Pachuca, en donde cayó 3-2, producto de un emotivo choque de técnicas, estrategias, experiencias y fuerza física, como debe ser un partido abierto, para el gusto del aficionado que acude al estadio a ver goles y a su equipo de casa ganar.
Algunos medios de comunicación calificaron el partido como “emotivo” y “un partidazo”, en donde se lució el argentino y ahora tuzo Mauro Emiliano Cejas con tres dianas, pero para el Atlante no fue motivo de fiesta porque demostró su incapacidad a la hora de perforar la red rival.
Y lo importante de este encuentro fue que el aficionado salió ganando porque los equipos no saltaron a la cancha para especular o cerrarse, sino a jugarse el todo por el todo, o casi todo, porque en este caso al Atlante le faltó dar más de sí en los momentos claves.
Así debe seguir jugando el Atlante, armar bien las jugadas, de esto no hay queja, pero en donde le falta hacer más es cuando el jugador está frente a la portería, deben tener presente que será necesario más inteligencia a la hora de anotar, incluso siendo visitantes, porque en este encuentro demostró su fala de contundencia fuera de casa.
A los Potros hay que exigirles más, tienen que ganarse a la afición quintanarroense, la cual todavía no tiene identidad futbolística, porque cada quien apoya a su equipo de otro estado, según de donde sea originario y todavía no acepta del todo al conjunto de casa.
Los número son claros, los Tuzos del Pachuca han acumulado 18 puntos y están decididos a entrar a la clasificación, en cambio el Atlante a duras penas tiene 11 puntos y arrastran seis partidos sin ganar, lo que es una verdadera pena y un pesado bloque de concreto.
Solo que ante esta derrota hay que reconocer que el equipo de Quintana Roo cayó con honor y con la frente en alto, porque murió en la raya, e incluso con las excelentes jugadas fabricadas merecía llevarse la victoria, la cual nunca llegó.
Sin embargo le faltó contundencia, le faltó mayor inteligencia a la hora de concretar y coronar los goles que ya venían fabricados desde la media cancha, por eso en el futbol no basta jugar bien, sino anotar el gol y superar al contrario.
La pésima actuación del árbitro Marco Rodríguez y el buen ataque del Pachuca impidieron que el Atlante tuviera un mejor movimiento, pero esto no debe ser pretexto. El silbante pitó de manera muy estricta, extremista, sin embargo bueno o malo con la ocarina, las jugadas hay que concretarlas en goles, no hay de otra.
Los locales también pudieron anotar más, pues en el minuto 16 tuvieron otra oportunidad que desaprovecharon, cuando Jorge Hernández perdió un balón en zona de seguridad y Jaime Javier Ayoví ingresó al área con el balón controlado pero el portero Armando Navarrete fue oportuno en el achique y desvió la pelota a tiro de esquina.
Los Potros están heridos de muerte y para salvarse tienen que reaccionar a tiempo, porque de lo contrario este partido en el Estadio Hidalgo será el inicio de la debacle, para dolor y decepción de la poca fanaticada quintanarroense que intenta seguirlos.
Y esa oportunidad de empate para el 2-2 e ir al descanso con más calma, lo desperdició Juan Muñoz a pesar de que estaba frente a la portería y con un portero vencido, con un inmejorable pase de Francisco “Kikín” Fonseca.
Esas jugadas prefabricadas no son para tirar el balón a la tribuna, son para demostrar la contundencia de un Atlante ganador, fuerte en la cancha, pero demostró todo lo contrario, un equipo con poca efectividad y errático a la hora de anotar.
Entonces esta falta de definición, cuando la mesa ya se encuentra servida para el gol, en caso de continuar y no corregirse, terminará por llevar al Atlante al abismo, o lo que es lo mismo, el descenso, o en el mejor de los casos uno de los últimos sitios en la tabla de posiciones.
Es mejor pensar que para el Atlante viene lo peor, de acuerdo a nuestra mentalidad en el Caribe cada vez que amenaza un huracán, para enseguida tomar no buenas, sino excelentes previsiones para enfrentar un enemigo que ya tenemos enfrente, en este caso el descenso.
